jueves, 4 de octubre de 2012

Felicidad Nivel 1 - La felicidad en ausencia de sufrimiento


¿Qué es la felicidad?

La felicidad no es tan difícil de definir como muchos asumen, ni tiene diferentes caras, ni es elusiva. La felicidad es un estado mental de paz, un estado, que como cualquier otro estado mental tiene signos que podemos observar y lo delatan.

Una persona con miedo puede ser fácilmente reconocible por su comportamiento, podríamos observar su nerviosismo, su tono de voz, su mirada o incluso su postura. ¿Alguna vez ha conocido a alguien que consideres realmente feliz?, ¿Que características has notado en esta(s) personas?

No debemos confundir la felicidad con la alegría, que se relaciona mas bien con el placer. Se puede estar completamente feliz sin tener que sonreír. Solo un requisito es absolutamente necesario: la paz.

Lo cual nos lleva a un siguiente punto: la felicidad no es algo que se es sino algo que se está. No podemos esperar estar siempre felices, esto implicaría no perder nunca nuestra paz mental y, aunque no es imposible, requeriría mucha práctica.

La buena noticia es que como cualquier estado mental la felicidad puede desarrollarse a través de hábitos. Es engañoso pensar que la felicidad radica en encontrar a través de la meditación un sentimiento escondido dentro de nosotros o lograr algún objetivo en nuestra vida.

Por ejemplo el dinero puede contribuir a nuestra felicidad, pero si se basa solo en eso nuestra paz no pasa mucho tiempo antes de que surjan diferentes problemas en los que podemos perderla. Los placeres como la comida o la diversión también aportan a nuestra felicidad pero no pueden reemplazar por si solos la paz mental. 

Sería como tener gripe y tomar un antihistamínico; parece que estamos aliviados, pero en el fondo sabemos que seguimos enfermos de manera que en cuanto pasa el efecto de la pastilla, volvemos a sentirnos igual. ¿Cuantas pastillas pueden tomarse sin hacerle daño al cuerpo o a nuestra mente? Los placeres hacen que olvidemos los problemas, pero no los solucionan y la mayoría de las veces solo tienden a postergar la solución real del problema. No es que los placeres en sí sean malos, el chocolate es delicioso, pero no se compara en lo mas mínimo su sabor con el sentir completa serenidad y paz.

Para alcanzar esa añorada felicidad, es cuestión de practicar algunos hábitos importantes, para recordarlos fácilmente podemos enumerarlos:

  1. Estar aquí y ahora
  2. Saber contar tus bendiciones
  3. Apropiarnos de nuestros actos


Estar aquí y ahora se puede describir con una famosa frase de James Thurber "No mirar hacía el pasado con ira, ni hacía el futuro con miedo, sino al presente con recepción". Resolver algo que está en el pasado no tiene sentido, (aceptar el pasado será otro tema de conversación) y aunque planear a futuro parezca tener lógica al tratar de crecer o de evitar un sufrimiento, debemos aprender a identificar cuando estamos planeando por que es necesario y cuando porque tenemos miedo de lo que pueda pasar, por lo general si el escenario a futuro es repetitivo en tu mente y tiene consecuencias negativas, es el miedo quien controla tu mente y no la lógica.

La fe, como siempre, es muy importante. Considera que Dios tiene un plan y que en ese plan tu eres un jugador que por una infinitesimalmente pequeña parte en el tiempo del universo estás a punto de decidir algo que puede o no tener consecuencias en el resto de la humanidad por muchos siglos. (Aunque mas probablemente nos preocupemos sobre que zapatos nos pondremos mañana). Dios decidió regalarte desde el agua que forma tu cuerpo hasta el complicadísimo sistema neurológico que te permite sentir el miedo y Dios no se equivocó al colocar su confianza en ti, pues vienes a este mundo a dar y recibir Amor.

Saber contar tus bendiciones es apreciar esa vieja tostadora de pan que tienes en la cocina desde hace diez años, o a ese compañero de trabajo que ves todos los días, o a tu papá, mamá, hijos, hermanos, tíos y hasta primos.

Probablemente no recuerdes lo que sentiste cuando compraste esa tostadora, o el día en que conociste a tu tía favorita pero ellos siguen siendo una bendición que Dios te está prestando y todos ellos, toda tu familia, todas tus cosas un día se despedirán de ti, así que te hará feliz  agradecer su presencia en el presente. Sin el agua que sale tan fácilmente de la llave cada día que te bañas o los colores que emite tu televisión, tu vida no sería igual. Es fácil no apreciar lo que tenemos cuando lo vemos todos los días pero el agradecer por las cosas y, especialmente, por las personas en nuestra vida diaria es un camino rapidísimo hacia la felicidad. Lo contrario también es cierto y aún mas rápido.


Apropiarnos de nuestros actos significa entender que nada de lo que hacemos lo hacemos solamente por los demás. Tal vez suene como una filosofía cínica (Todos los actos son egocéntricos si así desea verse la realidad) pero desde el punto de vista de la fe, todo lo que hacemos lo hacemos por amor (hacia nosotros mismos, o hacia los demás) y eso nos hace sentirnos bien a la vez. ¿Por qué te levantas cada día para ir a trabajar o a la escuela? probablemente la respuesta que más rápido viene a la mente es -tengo que hacerlo- pero eso implicaría una obligación y levantarse, la mayoría de las veces es una decisión. Trabajamos porque queremos dinero y queremos dinero porque queremos comer y queremos comer porque queremos seguir vivos. ¿Acaso queremos seguir vivos para seguir trabajando, o por simple miedo a la muerte? Habría que reflexionarlo profundamente si es así. Pero lo más común es que queramos seguir viviendo simplemente porque queremos seguir disfrutando todo aquello que la vida tiene que ofrecernos, así que viéndolo de otra manera.

Trabajo, porque quiero seguir disfrutando todo lo que la vida tiene que ofrecerme. Imagina ese pensamiento, cada mañana, todas las mañanas. Poderoso, ¿No?

Por: Mónica y Aarón

lunes, 3 de septiembre de 2012

Estrés, el mensajero


El estrés es una reacción de nuestro cerebro hacia las actividades de la vida diaria que queremos cumplir.

El pensar que tenemos que hacer una actividad es una falacia, la gran mayoría de las veces podríamos físicamente no hacer cualquier actividad si realmente no quisieramos lograr obtenener un producto de esa actividad o evitar algún tipo de sufrimiento que generará la falta de ese producto.

Un ejemplo sería el comprar un seguro de vida. Normalmente la creencia social es que se tiene que comprar un seguro de vida por que es necesario pero no es así, la realidad es que se quiere asegurar el bienestar de los familiares por amor.

Este mismo punto de vista puede aplicarse a cualquier actividad que hagamos durante nuestra vida.

¿Por que, entonces, cosas que queremos hacer pueden estresarnos?

El estrés es un miedo: Un sistema de defensa de nuestro cerebro que intenta hacer todo lo posible por obtener el producto que se desea para adquirir una gratificación ya sea física o psicológica incluido el quedar bien, caer bien, verse bien, y todos los otros verbos que se junten con la palabra bien que denotan un estatus social aceptado. 

De hecho muchas veces el estrés proviene de la consecuencia social que conlleva el hacer o dejar de hacer una actividad.

Para confirmarlo, pregúntaselo a cualquier persona que recientemente haya organizado un bautizo, un quince años o una boda y podrán comentarte el estrés que conlleva realizar el ritual social del evento: la música, las flores, el local, el recuerdito, etc. Todo con el afán de dar gusto a nuestro amigos y familia: por amor o por conveniencia social, de cualquier manera el estrés se hace presente.

En nuestra vida diaria sucede lo mismo cada actividad queremos realizarla de manera perfecta quedando bien con nuestros papás, jefes, amigos, novi@, etc. y lógicamente como es imposible lograr todo a la perfección surge el estrés en muchos de nosotros.

Podemos identificar ese sentimiento por sus síntomas, como la mayoría de los miedos en grados fuertes suele ir acompañado de algúna somatización (dolor de cabeza o de estómago son de los más comúnes) y de pensamientos en tiempo futuro. visualizando los casos catastróficos que sucederán si se reprueba el examen,  o si se llega tarde al trabajo o escuela. Estos pensamientos suelen ser repetitivos y anulan la posibilidad de disfrutar cualquier otra situación que se esté viviendo en el momento.

Hay que comprender que nuestro cerebro simplemente esta ejecutando aquellos patrones que se le entrenaron desde siempre acompañado de oraciones con la palabra debes en ellas. 

Debes salir bien en la escuela, debes tener un buen trabajo, debes de hacer ejercicio.

Sucede como dice Coelho en su libro El alquimista: "Todo mundo sabe como debes vivir tu vida, pero nadie sabe como vivir la de ellos". Nuestro sistema social gratifica a quienes cumplen con la imagen de una persona ideal segun los valores de su tiempo y su cultura, esto se convierte en nuestros valores y eventualmente tiene una gran influencia sobre nuestra autoestima.

Entonces viene el estrés cuando queremos cumplir con todo y con todos, lo cual es imposible.

¿Como podemos superarlo

Primero que nada hay que saber identificar el sentimiento con las características ya mencionadas y cuando ésto se logre es importante verbalizarlo (decir en voz alta: "Estoy estresada") de manera que nuestra mente se vaya preparando para cambiar la situación y romper el ciclo.

Después hay que conocer nuestras prioridades. Un ejercicio sencillo y muy útil es hacer una lista de lo que queremos lograr de mayor a menor importancia, por ejemplo:

Estar en paz espiritual
Estar en armonía con mi familia
Tener dinero suficiente para lo indispensable
Ayudar a mi prójimo
Divertirme y descansar lo suficiente

Siendo honestos con nosotros mismos (habrá quien ponga ayudar al prójimo en segundo lugar, pero no es muy común ese nivel de madurez) podemos ir asignandole un valor a cada logro y así saber que no me necesito estresar por ejemplo por no poder salir hoy a ver a mi amigos por que mi prioridad es ver mas tiempo a mi familia.

Segun el libro "The pursuit of perfect" de Tal Ben-Sahar para evitar ser una persona perfeccionista se deben aceptar los errores, viéndolos siempre como un aprendizaje, pero aún mas impresionante el autor menciona aceptar los éxitos y saber disfrutarlos por que para la mayoría de nosotros nada de lo que hagamos es suficiente lo que nos deja siempre con el estrés de lograr cada vez más, buscando la perfección que nunca llega.

Para aceptar los errores algo importante es saber que Dios nos ha escogido para vivir lo que estamos viviendo, no es una casualidad que Él te haya confiado una vida, que te haya prestado un poco de materia de su universo para que la uses en la forma de tu cuerpo,  no solo eso sino que ha puesto muchísimos recursos en tu camino para que logres tu misión en la vida y por lo tanto si en un determinado momento te equivocas, es por que hay que aprender algo de ese error y seguir adelante para poder cumplir la misión que Dios te ha dado.

El estrés es una reacción fisológica también y nuestro cerebro se acostumbra a estar estresado por lo que un estrés sobre algo pequeño como llegar cinco minutos tarde puede tener las mismas características fisólogicas (frecuencia cardiaca, adrenalina, entre otros) que una situación que ponga en riesgo la vida. 

Por ello es importante saber que tan malo es aquello malo que puede pasar. ¿Qué es lo peor que puede pasar y que consecuencias directas tiene eso sobre mí o sobre mi familia?, Muchas veces la realidad negativa no es tan difícil de superar, aún con consecuencias negativas.

Digamos que una familia quiere ir de vacaciones a otro país y el papá está estresado por que a nadie se le olviden los pasaportes, visas, ropa y hasta unas chanclas para la alberca. ¿Qué es lo peor que podría pasar si a alguien se le olvida el pasaporte? Probablemente pierdan el vuelo y no puedan ir al viaje. 

¿Que tan malo consideras ésto? ¿Vale la pena estresarse?

Si la respuesta fue sí, hay que responder otra pregunta ¿Disminuirá la probabilidad de que alguien olvide su pasaporte el estrés del papá? La respuesta es no. Nuestro mayor nivel de productividad se obtiene estando felices y atentos al presente. (Ben-Shahar, 2009) El estrés que nos afecta realmente no tiene una utilidad fuera de enviarnos un mensaje de que hay un peligro inminente sea de un nivel chico o grande. Una vez tomado el mensaje podemos dejar ir los sentimientos negativos que conlleva.

El estrés y todos los miedos también pueden combatirse con fe. Abriendo los ojos a lo que Dios tiene en este preciso momento que mostrarte y sobre lo cual tu puedes actuar, aprender o disfrutar. En este momento piensa en tu día y cuenta tus bendiciones, veras que hay mas de 10, muchas más si realmente lo prácticas día con día.

Al llegar el estrés esta técnica nos ayuda a entender que si no podemos resolver el problema que genera el estrés en este momento entonces hay que contar las bendiciones que tengo frente a mi, por que de otra manera pasan milagros frente a nosotros y no los vemos. Si puedo hacer algo al respecto hacerlo enfocándome en el presente.

Como alguien me dijo una vez: "No te preocupes tanto por esta vida, de todos modos nadie sale vivo de ella" 

Yo le agregaría "Y después ire a platicarle a Dios que hice mi mejor esfuerzo, sin dejar de disfrutar las bendiciones que me regaló"





















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