¿Qué es la felicidad?
La felicidad no es tan difícil de definir como muchos
asumen, ni tiene diferentes caras, ni es elusiva. La felicidad es un estado
mental de paz, un estado, que como cualquier otro estado mental tiene signos
que podemos observar y lo delatan.
Una persona con miedo puede ser fácilmente reconocible por
su comportamiento, podríamos observar su nerviosismo, su tono de voz, su mirada
o incluso su postura. ¿Alguna vez ha conocido a alguien que consideres realmente
feliz?, ¿Que características has notado en esta(s) personas?
No debemos confundir la felicidad con la alegría, que se relaciona mas bien con el placer. Se puede estar completamente feliz sin tener que
sonreír. Solo un requisito es absolutamente necesario: la paz.
Lo cual nos lleva a un siguiente punto: la felicidad no es
algo que se es sino algo que se está. No podemos esperar estar siempre felices,
esto implicaría no perder nunca nuestra paz mental y, aunque no es imposible,
requeriría mucha práctica.
La buena noticia es que como cualquier estado mental la
felicidad puede desarrollarse a través de hábitos. Es engañoso pensar que la felicidad radica en encontrar a través de la meditación
un sentimiento escondido dentro de nosotros o lograr algún objetivo en nuestra vida.
Por ejemplo el dinero puede contribuir a nuestra felicidad, pero si se basa solo en eso nuestra paz no pasa mucho
tiempo antes de que surjan diferentes problemas en los que podemos perderla. Los placeres como la comida o la diversión también aportan a nuestra felicidad pero no pueden reemplazar por si solos la paz mental.
Sería como tener gripe y tomar un antihistamínico; parece que estamos aliviados, pero en el
fondo sabemos que seguimos enfermos de manera que en cuanto pasa el efecto de
la pastilla, volvemos a sentirnos igual. ¿Cuantas pastillas pueden tomarse sin
hacerle daño al cuerpo o a nuestra mente? Los placeres hacen que olvidemos los
problemas, pero no los solucionan y la mayoría de las veces solo tienden a
postergar la solución real del problema. No es que los placeres en sí sean
malos, el chocolate es delicioso, pero no se compara en lo mas mínimo su sabor con
el sentir completa serenidad y paz.
Para alcanzar esa
añorada felicidad, es cuestión de practicar algunos hábitos importantes, para
recordarlos fácilmente podemos enumerarlos:
- Estar aquí y ahora
- Saber contar tus bendiciones
- Apropiarnos de nuestros actos
Estar aquí y ahora se puede describir con una famosa frase de James Thurber "No mirar hacía el pasado con ira, ni hacía el futuro
con miedo, sino al presente con recepción". Resolver algo que está
en el pasado no tiene sentido, (aceptar el pasado será otro tema de conversación) y aunque planear a futuro parezca tener lógica
al tratar de crecer o de evitar un sufrimiento, debemos aprender a identificar cuando estamos planeando por que es necesario y cuando porque
tenemos miedo de lo que pueda pasar, por lo general si el escenario a futuro es
repetitivo en tu mente y tiene consecuencias negativas, es el miedo quien
controla tu mente y no la lógica.
La fe, como siempre, es muy importante. Considera que Dios tiene un plan y
que en ese plan tu eres un jugador que por una infinitesimalmente pequeña parte
en el tiempo del universo estás a punto de decidir algo que puede o no tener
consecuencias en el resto de la humanidad por muchos siglos. (Aunque mas probablemente nos preocupemos sobre que zapatos nos pondremos mañana). Dios decidió regalarte desde el agua que forma tu cuerpo hasta
el complicadísimo sistema neurológico que te permite sentir el miedo y Dios no
se equivocó al colocar su confianza en ti, pues vienes a este mundo a dar y
recibir Amor.
Saber contar tus bendiciones es apreciar esa vieja tostadora
de pan que tienes en la cocina desde hace diez años, o a ese compañero de
trabajo que ves todos los días, o a tu papá, mamá, hijos, hermanos, tíos y
hasta primos.
Probablemente no recuerdes lo que sentiste cuando compraste
esa tostadora, o el día en que conociste a tu tía favorita pero ellos siguen
siendo una bendición que Dios te está prestando y todos ellos, toda tu familia,
todas tus cosas un día se despedirán de ti, así que te hará feliz agradecer su presencia en el presente. Sin
el agua que sale tan fácilmente de la llave cada día que te bañas o los colores
que emite tu televisión, tu vida no sería igual. Es fácil no apreciar lo que
tenemos cuando lo vemos todos los días pero el agradecer por las cosas y,
especialmente, por las personas en nuestra vida diaria es un camino rapidísimo hacia la felicidad. Lo contrario también es cierto y aún mas rápido.
Apropiarnos de nuestros actos significa entender que nada de
lo que hacemos lo hacemos solamente por los demás. Tal vez suene como una
filosofía cínica (Todos los actos son egocéntricos si así desea verse la realidad) pero desde el punto de vista de la fe, todo lo que hacemos lo hacemos por amor (hacia nosotros mismos, o hacia los demás) y
eso nos hace sentirnos bien a la vez. ¿Por qué te levantas cada día para ir a trabajar o a la
escuela? probablemente la respuesta que más rápido viene a la mente es -tengo
que hacerlo- pero eso implicaría una obligación y levantarse, la mayoría de las veces
es una decisión. Trabajamos porque queremos dinero y queremos dinero porque
queremos comer y queremos comer porque queremos seguir vivos. ¿Acaso queremos
seguir vivos para seguir trabajando, o por simple miedo a la muerte? Habría que
reflexionarlo profundamente si es así. Pero lo más común es que queramos seguir viviendo
simplemente porque queremos seguir disfrutando todo aquello que la vida tiene
que ofrecernos, así que viéndolo de otra manera.
Trabajo, porque quiero seguir disfrutando todo lo que la
vida tiene que ofrecerme. Imagina ese pensamiento, cada mañana, todas las mañanas.
Poderoso, ¿No?
Por: Mónica y Aarón
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